lunes, 20 de abril de 2009

ME HE QUEDADO MIRANDO HACIA EL VACÍO


Me he quedado mirando hacia el vacío
con un nudo que aflora a mi garganta,
es un lazo cruel, un algo extraño
que atenaza mi voz y mis palabras.

De repente se paran los relojes,
se detienen sin prisa las campanas,
y el silencio es la nota dominante,
anunciando la vida que se pasa.

Yo deseo que suenen los latidos,
de la tierra ferviente que me llama,
de ese mar que palpita con sus olas,
con la brisa que sopla en lontananza.

Hay quietud en los árboles del parque,
soledad angustiosa y no buscada,
y una raya marcada de amargura,
en el gesto tan serio de la cara.

Yo quisiera ser hoy el peregrino,
el que parte a la tierra deseada,
a buscar esa paz y esa promesa,
esa dulce ternura con su calma.

Y de pronto se animan estos labios,
y la voz retenida ya se inflama,
se deshace ese nudo de la angustia,
al volar aquel lazo con sus alas.

Ahora miro de nuevo este vacío,
y mis ojos contemplan esa nada,
este mundo tan lleno de miserias,
y cubierto de hollín y telarañas.

Sin embargo la vida es mas que eso,
el vacío se cubre de esperanzas,
de sonrisas sinceras y sencillas,
y de rosas cortadas de mañana.

Hay un cáliz que aguarda con su vino,
y ese néctar me ofreces sin tardanza,
en los labios de seda que yo ansío,
y esa voz con mi nombre que extrañaba.

El vacío se rompe y ya no dudo,
hay ternura en tu amor y en tu mirada,
en el beso que llevo hasta tus labios,
y en mi voz que te dice que te ama.

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/09

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