
Quizás entre los muros de mi alma
se encuentran encerrados tantos sueños,
que esperan como pájaros en jaula
la puerta que los abra sin recelo.
Son sueños que nacieron hace años,
quedando en este pecho prisioneros,
surgieron como alegres mariposas
pendientes de volar hacia los cielos.
Ahora hay una mano que se acerca,
la dulce primavera que venero,
la misma que nos llega cada año,
e inunda nuestros campos con sus besos.
Por eso yo confío plenamente
que marchen esos sueños a su vuelo,
que surquen como alegres golondrinas
y digan en tu oído lo que siento.
Quizás entre los muros de mi alma
habitan muchos sueños en silencio,
y esperan ese rayo de la aurora
que llegue con su luz hasta su cuerpo.
Mi cuerpo estremecido tiene frío,
y busca con las manos en el lecho,
la imagen tan sagrada que ha formado
mi pluma en sus poemas y sus versos.
Hay muros que se elevan a lo alto
hay cárceles sin luces ni alimentos,
y en medio existe un alma que palpita,
un hombre con pasiones y deseos.
Un hombre con sus sueños retenidos,
que busca que le quiten esos hierros,
cadenas y grilletes que le sobran
y sean la semilla de algo nuevo.
Quizás entre los muros de mi alma
se encuentren contenidos los te quiero,
los bellos sentimientos que he forjado
nacidos para ti, desde hace tiempo.
Ya vuelan mariposas por el aire,
latidos y susurros con el viento,
acuden a tu lado presurosos,
llevando mis palabras con un eco.
Un eco en que repiten que te amo,
y salen de mis sueños tan inquietos,
los sueños en mi alma retenidos,
los sueños que quisiera hacer eternos.
Hagamos que palpiten y que vivan
tus sueños y mis sueños con esmero,
viviendo los amores más profundos
y haciendo que se cumplan nuestros sueños.
Rafael Sánchez Ortega ©
24/04/09
se encuentran encerrados tantos sueños,
que esperan como pájaros en jaula
la puerta que los abra sin recelo.
Son sueños que nacieron hace años,
quedando en este pecho prisioneros,
surgieron como alegres mariposas
pendientes de volar hacia los cielos.
Ahora hay una mano que se acerca,
la dulce primavera que venero,
la misma que nos llega cada año,
e inunda nuestros campos con sus besos.
Por eso yo confío plenamente
que marchen esos sueños a su vuelo,
que surquen como alegres golondrinas
y digan en tu oído lo que siento.
Quizás entre los muros de mi alma
habitan muchos sueños en silencio,
y esperan ese rayo de la aurora
que llegue con su luz hasta su cuerpo.
Mi cuerpo estremecido tiene frío,
y busca con las manos en el lecho,
la imagen tan sagrada que ha formado
mi pluma en sus poemas y sus versos.
Hay muros que se elevan a lo alto
hay cárceles sin luces ni alimentos,
y en medio existe un alma que palpita,
un hombre con pasiones y deseos.
Un hombre con sus sueños retenidos,
que busca que le quiten esos hierros,
cadenas y grilletes que le sobran
y sean la semilla de algo nuevo.
Quizás entre los muros de mi alma
se encuentren contenidos los te quiero,
los bellos sentimientos que he forjado
nacidos para ti, desde hace tiempo.
Ya vuelan mariposas por el aire,
latidos y susurros con el viento,
acuden a tu lado presurosos,
llevando mis palabras con un eco.
Un eco en que repiten que te amo,
y salen de mis sueños tan inquietos,
los sueños en mi alma retenidos,
los sueños que quisiera hacer eternos.
Hagamos que palpiten y que vivan
tus sueños y mis sueños con esmero,
viviendo los amores más profundos
y haciendo que se cumplan nuestros sueños.
Rafael Sánchez Ortega ©
24/04/09

2 comentarios:
El alma resguarda tanto sentimiento Rafael, que si la dejáramos libre, nos desbordaría de felicidad, los sueños los veo como anhelos del alma, se siente aprisionada y es la única forma que tiene de expresarse y soltarse un poco del yugo a la que la sometemos.
Un beso Rafael
Los sueños son como "los suspiros" de ese alma que dices Amy.
Un beso en la noche.
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