viernes, 13 de marzo de 2009

NO TE QUEDES EN SILENCIO


No te quedes en silencio
pues yo quiero tu palabra,
necesito tu sonrisa,
y me hables con prestanza.

Necesito de tu mano,
con la mía entrelazada,
y también esa caricia
de mis dedos en tu cara.

Necesito que me digas,
que me cuentes lo que pasa,
que me arrulles con tu canto
y que aplaques a mi alma.

No te quedes en silencio,
el invierno ya se marcha
y con él las fuertes lluvias,
las tormentas y nevadas.

Llegará la primavera
con su ropa tan sagrada,
con las rosas y las flores,
con su túnica de grana.

Con suspiros retenidos
de los bosques y fontanas,
con susurros que has dejado
allá arriba en la montaña.

No te quedes en silencio,
dime pronto que me amas,
necesito vida mía
esa copa con su agua.

Ese cáliz retenido,
ese néctar que desgranas,
gota a gota y lentamente
con tu sangre acalorada.

Necesito de tus besos
en mis labios sin tardanza,
ese grito y el gemido,
ese pecho con tu lava.

No te quedes en silencio,
oye bien a quien te llama,
son mis versos y mis letras
en la tinta derramada.

Van a ti con este grito,
esta súplica elevada,
de que rompas el silencio,
y me entregues lo que callas.

Lo que callas vida mía,
lo que sufres y no hablas,
cuando sientes que te amo,
y me habla tu mirada.

Rafael Sánchez Ortega ©
13/03/09

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