martes, 24 de marzo de 2009

NO CONFUNDAS TUS PASOS CON MIS PASOS


No confundas tus pasos con mis pasos
pues tus pasos, son tuyos solamente
y los míos son pasos vacilantes,
de un otoño que pasa y envejece.

Tú estás en el verano de tu vida,
tras esa primavera que se pierde
que marcha a tus espaldas presurosa
y deja mil caricias en tus sienes.

Quizás en esos rayos tan dorados
irá la melodía hasta tu frente,
el suave escalofrío de mi pecho,
la eterna sinfonía que mereces.

Entiende las canciones que te mando,
sin viola, ni violìn, ni clarinete,
son sólo los susurros de mis labios,
que sacan de su alma lo que sienten.

Tus sombras van contigo a todas partes
son pasos de esa vida tan latente,
que vives y que llevas presurosa
mostrando esa sonrisa que tú tienes.

Tus pasos son tus pasos vida mía
y quiero ser la sombra y los vaivenes
que marchen con tu rítmo y mis latidos
buscando el paraiso con las nieves.

No quiero que confundas tus pisadas,
las mías dejan huellas de corceles,
las tuyas están llenas de frescura
con gracia de guitarra y cascabeles.

Estás en el verano de tu vida,
no olvides de gozar de los placeres,
no pierdas ese tiempo tan precioso
y marcha con tus pasos tras quien quieres.

La vida que se para se marchita
no busques el amor que languidece,
camina sin temor y hacia adelante,
camina hacia el amor, sin detenerte.

Rafael Sánchez Ortega ©
24/03/09

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