
Yo ya no quiero canciones
pues sólo quiero tus besos,
quiero el calor de tu abrazo,
quiero tus labios sinceros.
Yo quiero pronto que vuelvas,
con esa gracia y salero,
con la sonrisa tan linda,
con ese pelo revuelto.
Yo quiero ver esos ojos,
esas estrellas del cielo,
que digan en un susurro,
que yo estoy loco y no cuerdo.
Esa locura no es mía,
mi corazón ya está preso,
te pertenece mi vida,
y vive por ti despierto.
Mi corazón ahora es tuyo,
y late lento, muy lento,
y mil suspiros me nacen
saliendo pronto de dentro.
Salen así como un grito,
como el latido que siento,
y van llevando un mensaje
mientras escribo estos versos.
Yo ya no quiero canciones,
quiero sentirte en el viento,
quiero sentir a la brisa,
quiero el mensaje secreto.
Quiero esa rosa temprana
que brota ya en este invierno,
en estos meses que avanzan
y marchan lejos, muy lejos.
Se pasan meses y días,
se corre enero y febrero,
mientras el frío remite
quitando el cielo sus velos.
Así el calor se recibe,
así me llega tu aliento,
así se pasan los días,
así yo sé que te quiero.
Por eso quiero tus labios,
quiero tus besos inquietos,
quiero sentir tus latidos,
quiero tu pecho en mi pecho.
Quiero sentir que florecen
esos jardines eternos,
ese rumor de las fuentes,
con esos grifos eternos.
Yo ya no quiero canciones,
quiero dormir en tu lecho,
quiero sentir tu latido,
y quiero amarte en silencio.
Quiero que nunca me olvides
aunque te marches muy lejos,
quiero que vengas conmigo,
quiero sentir tu reflejo.
Quiero sentir tus caricias,
quiero soplar en tus senos,
quiero que el fuego se apague
quiero dormirme despierto.
Y cuando el alba despierte
quiero quitar esos hielos,
esas legañas difusas
que te dejaron los sueños.
Yo ya no quiero canciones,
quiero tu amor verdadero
y quiero darte, mi vida,
todo el amor que yo tengo.
Rafael Sánchez Ortega ©
25/02/09
pues sólo quiero tus besos,
quiero el calor de tu abrazo,
quiero tus labios sinceros.
Yo quiero pronto que vuelvas,
con esa gracia y salero,
con la sonrisa tan linda,
con ese pelo revuelto.
Yo quiero ver esos ojos,
esas estrellas del cielo,
que digan en un susurro,
que yo estoy loco y no cuerdo.
Esa locura no es mía,
mi corazón ya está preso,
te pertenece mi vida,
y vive por ti despierto.
Mi corazón ahora es tuyo,
y late lento, muy lento,
y mil suspiros me nacen
saliendo pronto de dentro.
Salen así como un grito,
como el latido que siento,
y van llevando un mensaje
mientras escribo estos versos.
Yo ya no quiero canciones,
quiero sentirte en el viento,
quiero sentir a la brisa,
quiero el mensaje secreto.
Quiero esa rosa temprana
que brota ya en este invierno,
en estos meses que avanzan
y marchan lejos, muy lejos.
Se pasan meses y días,
se corre enero y febrero,
mientras el frío remite
quitando el cielo sus velos.
Así el calor se recibe,
así me llega tu aliento,
así se pasan los días,
así yo sé que te quiero.
Por eso quiero tus labios,
quiero tus besos inquietos,
quiero sentir tus latidos,
quiero tu pecho en mi pecho.
Quiero sentir que florecen
esos jardines eternos,
ese rumor de las fuentes,
con esos grifos eternos.
Yo ya no quiero canciones,
quiero dormir en tu lecho,
quiero sentir tu latido,
y quiero amarte en silencio.
Quiero que nunca me olvides
aunque te marches muy lejos,
quiero que vengas conmigo,
quiero sentir tu reflejo.
Quiero sentir tus caricias,
quiero soplar en tus senos,
quiero que el fuego se apague
quiero dormirme despierto.
Y cuando el alba despierte
quiero quitar esos hielos,
esas legañas difusas
que te dejaron los sueños.
Yo ya no quiero canciones,
quiero tu amor verdadero
y quiero darte, mi vida,
todo el amor que yo tengo.
Rafael Sánchez Ortega ©
25/02/09

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