miércoles, 18 de febrero de 2009

UNA GAVIOTA...


Una linda gaviota me llamaba
pues quería pasarme tu recado,
un suspiro naciente que clamaba
un susurro surgido sin pecado.

Yo miré a la gaviota que pasaba,
que rozó levemente mi costado,
tu encanto, con sus alas, me dejaba,
tu hechizo para un niño enamorado.

Una linda gaviota, una mañana,
despertó viejos sueños que dormían,
al pasar con su vuelo muy lozana.

Yo sentí tu mensaje y tu fragancia
y bebí las palabras que salían
con el beso llegado en la distancia.

Rafael Sánchez Ortega ©
18/02/09

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