jueves, 12 de febrero de 2009

QUISIERA RECORRERTE CON MIS BESOS

Quisiera recorrerte con mis besos
desde el pelo castaño a tu cintura
y sentir ese dulce escalofrío
que estremezca tu cuerpo y tu figura.

Y quisiera seguir, beso tras beso,
hasta el bello pilón de tu hermosura,
a la fuente tan limpia y trasparente,
la que calme mi sed y calentura.

Y esos besos pacientes y ardorosos,
besarían tus muslos con dulzura,
y también tus rodillas y tobillos,
y esos pies con su gracia y tu finura.

Buscarían mis besos nuevamente
ese vientre colmado de ternura,
esa cuna paciente de los dioses
donde un día engrendraste criatura.

Buscaría esas curvas tan ardientes,
esos senos tan firmes, con tersura,
esos tiernos pezones que se agitan,
esa piel que recorro con mesura.

Juntaría mis besos con tus besos,
con mi lengua perdiendo la cordura,
con la tuya temblando y suspirando,
y buscando correr la cerradura.

Buscaría tu sexo con mis besos,
recorriendo los mismos tu abertura,
y saciando los íntimos deseos
y llevando tu goce hasta la altura.

Llega el fuego impaciente de mis besos,
a la hoguera que prende con premura,
a ese cuerpo, cual bello pentagrama,
que recorren sin pausa y con soltura.

Te estremeces mi bella mariposa,
con mis besos que son una tortura,
me estremezco mi vida, mientras beso
ese cuerpo que tomo con usura.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/02/09

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