jueves, 15 de enero de 2009

SE ESCUCHAN LOS VIOLINES EN LA NOCHE


Se escuchan los violines en la noche,
dejando su sonido plañidero,
con notas melodiosas de un piano,
que salen de los mares hacia el cielo.

Hay cielo despejado con estrellas,
la luna está velando a los luceros,
les canta las canciones y las nanas,
y acuna sus tesoros en el lecho.

Abajo dos amantes la contemplan,
y bailan ese vals con paso lento,
suspiran mientras miran a la luna
y sienten los latidos de sus pechos.

Latidos que se mezclan con pasiones,
que nacen de sus almas y sus cuerpos,
suspiros que ahora nacen de sus labios
buscando el labio amado, con un beso.

Y la música suena sin descanso,
los violines gimiendo se durmieron,
dando paso al piano con sus notas,
para el baile sin pausa ni recreo.

Dos figuras se juntan y se abrazan
con las sombras que bailan por el suelo,
y sus manos palpitan muy nerviosas,
por el tacto silente de sus dedos.

Hay un halo de paz y de ternura,
es un cuadro de amor y de deseo,
son las piezas centrales de este baile,
de este vals de las olas en Enero.

Esta noche comienza un nuevo año,
con el baile, la música y paseo,
y también da comienzo un nuevo día,
de esperanzas de amor y de desvelos.

Que despierten de nuevo los violines
y que lleven al cielo nuestros ecos,
esas frases que salen, sin palabras,
esos gritos robados, los "te quiero"

Esa dulce y eterna sinfonía,
ese vals de las olas que es tan nuestro,
donde dimos los pasos primerizos,
donde pronto muy juntos, dormiremos.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/01/09

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