viernes, 11 de diciembre de 2009

EL AMOR

No quiero las palabras que me digan
que el amor es un fuego que consume
que trastorna sin pausa los sentidos
y hasta cambia los gestos y actitudes.

El amor es un acto irreverente,
es la llama que brota de la lumbre,
es el fuego que surge desbocado
del volcán que nos llega sin tabúes.

El amor es el pecho desbocado,
es la nieve que dejan los aludes
y que corre hacia el mar con los deshielos
y se funde con ella entre las nubes.

El amor es el tacto deseado,
es sentir el olor con el perfume
de ese ser con su sagre acalorada
que palpita y te pide que lo acunes.

Por eso me resisto a esas palabras
que dudan del amor y sus virtudes
y que hablan de miedos y pasiones
y de hombres cargados con sus cruces.

El amor es la eterna interrogante,
donde tú, poco a poco, te descubres,
quien despoja a tu alma sin saberlo
y el que hace a tu cuerpo que desnudes.

El amor es la lágrima sincera,
la que lloran los sauces y abedules,
al sentir a los seres que se aman
deseando que ambos lo disfruten.

El amor es tenerte entre mis brazos,
es mirar en tus ojos a las luces,
es sentir como brillan las estrellas
y escuchar tu susurro transeúnte.

No quiero esas palabras tan vacías,
el amor no es de marzo ni de octubre,
el amor es un algo diferente,
el amor es de dos, nunca lo dudes.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/12/09

No hay comentarios: