Te busco en el silencio de la noche
y en los lazos perdidos de la niebla,
y busco esa sonrisa seductora
la misma que cautiva y que me llena.
Te busco entre las sombras que me abrazan
y cubren a mi cuerpo de tinieblas,
y trato de romper esas cortinas
buscando entre los cielos las estrellas.
Te busco entre las olas de la playa
que llegan a dormir sobre la arena,
y busco la querida caracola
sacada de los cuentos y leyendas.
Te busco entre las cumbres tan nevadas
buscando las pisadas con tus huellas,
y busco ese perfume de tu cuerpo
cubierto con jazmines y violetas.
Te busco en los jardines de aquel parque,
y veo en los ancianos tu presencia,
y entonces yo sonrío quedamente
leyendo entre tus versos lo que cuentas.
Te busco tras la música sublime
dejada por violines, en la orquesta,
y sueño con tus dedos en el arco
robando los sonidos de las cuerdas.
Te busco entre las gentes que me pasan
tratando de encontrarte por la acera,
al ver tantas personas me mareo
y busco tu figura y tu silueta.
Te busco entre la sombra de aquel pórtico
creyendo que has entrado en una iglesia,
y busco entre los bancos y columnas
el rezo hacia la Virgen que se eleva.
Yo busco con mis ojos tu mirada
y veo en tus pupilas tan sinceras,
el dulce escalofrío de tu sangre
llegando con amor hasta mis venas.
Yo busco simplemente vida mía,
el cáliz de tu risa y tu presencia,
el labio que me bese enamorado,
y el mio que suspire y que te quiera.
Rafael Sánchez Ortega ©
22/11/09
y en los lazos perdidos de la niebla,
y busco esa sonrisa seductora
la misma que cautiva y que me llena.
Te busco entre las sombras que me abrazan
y cubren a mi cuerpo de tinieblas,
y trato de romper esas cortinas
buscando entre los cielos las estrellas.
Te busco entre las olas de la playa
que llegan a dormir sobre la arena,
y busco la querida caracola
sacada de los cuentos y leyendas.
Te busco entre las cumbres tan nevadas
buscando las pisadas con tus huellas,
y busco ese perfume de tu cuerpo
cubierto con jazmines y violetas.
Te busco en los jardines de aquel parque,
y veo en los ancianos tu presencia,
y entonces yo sonrío quedamente
leyendo entre tus versos lo que cuentas.
Te busco tras la música sublime
dejada por violines, en la orquesta,
y sueño con tus dedos en el arco
robando los sonidos de las cuerdas.
Te busco entre las gentes que me pasan
tratando de encontrarte por la acera,
al ver tantas personas me mareo
y busco tu figura y tu silueta.
Te busco entre la sombra de aquel pórtico
creyendo que has entrado en una iglesia,
y busco entre los bancos y columnas
el rezo hacia la Virgen que se eleva.
Yo busco con mis ojos tu mirada
y veo en tus pupilas tan sinceras,
el dulce escalofrío de tu sangre
llegando con amor hasta mis venas.
Yo busco simplemente vida mía,
el cáliz de tu risa y tu presencia,
el labio que me bese enamorado,
y el mio que suspire y que te quiera.
Rafael Sánchez Ortega ©
22/11/09

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