Quisiera besar tu cara,
robar állí tu sonrisa,
quisiera sentir tus labios
y tu mirada en la mía.
Quisiera ser nuevamente,
el niño aquel que te mira,
el hombre fiel que te ama
y que te entrega su vida.
Quisiera tomar tu cuerpo
y acariciar tu barbilla,
rozar a tu cuello lindo
saciar la sed que te agita.
Quisiera ser ese hombre,
ese pecho que suspira,
donde tu acudas temblando
para quedarte dormida.
Quisiera estar en tus sueños,
notar tu mano tan linda,
mientras dibuja mi cuerpo
de una manera sencilla.
Quisiera mirar tus ojos
para leer tus pupilas,
y rescatar de ese cielo
esa garúa tan fina.
Quisiera sentir tus labios
rozar mis labios, sin prisa,
dejar tu beso y mi beso
en una vela prendida.
Quisiera rozar tus senos
y tu cadera bonita,
notar la vida en tu vientre
y el aleteo que grita.
Quisiera andar por el bosque,
para encontrar a la niña,
y ver la Venus del lago
buscar la cueva bendita.
Quisiera sentir las olas
en esa barra y bahía,
para bajar por tus muslos
y seducir tus rodillas.
Quisiera ser simplemente
sólo el amor que tu ansías,
quisiera dormir despierto
con nuestras almas fundidas.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/11/09
robar állí tu sonrisa,
quisiera sentir tus labios
y tu mirada en la mía.
Quisiera ser nuevamente,
el niño aquel que te mira,
el hombre fiel que te ama
y que te entrega su vida.
Quisiera tomar tu cuerpo
y acariciar tu barbilla,
rozar a tu cuello lindo
saciar la sed que te agita.
Quisiera ser ese hombre,
ese pecho que suspira,
donde tu acudas temblando
para quedarte dormida.
Quisiera estar en tus sueños,
notar tu mano tan linda,
mientras dibuja mi cuerpo
de una manera sencilla.
Quisiera mirar tus ojos
para leer tus pupilas,
y rescatar de ese cielo
esa garúa tan fina.
Quisiera sentir tus labios
rozar mis labios, sin prisa,
dejar tu beso y mi beso
en una vela prendida.
Quisiera rozar tus senos
y tu cadera bonita,
notar la vida en tu vientre
y el aleteo que grita.
Quisiera andar por el bosque,
para encontrar a la niña,
y ver la Venus del lago
buscar la cueva bendita.
Quisiera sentir las olas
en esa barra y bahía,
para bajar por tus muslos
y seducir tus rodillas.
Quisiera ser simplemente
sólo el amor que tu ansías,
quisiera dormir despierto
con nuestras almas fundidas.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/11/09

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