martes, 3 de noviembre de 2009

CUANDO LLEGUES

Cuando llegues a mi lado
te daré lo que yo tengo,
con un lazo de ternura
que te diga que te quiero.

Que eres sangre de mi sangre
y la estrella de mi cielo,
que te quiero vida mía,
y sin ti no vivo, muero.

Cuando llegues silenciosa
nos iremos de paseo,
bailaremos con la luna
en la noche de febrero.

Bailaremos unos valses
paso a paso y metro a metro,
bailaremos con las olas
y también unos boleros.

Cuando llegues vida mía
te diré lo que yo siento,
que te amo con locura
y mi amor es verdadero.

Te diré con mis poemas
los susurros de mi pecho,
los suspiros retenidos
y que salen en mis versos.

Cuando llegues con tu risa,
rozaré tu bello pelo,
buscaré tus lindos labios
para darte así mis besos.

Uniremos nuestras manos
mientras juegan nuestros dedos,
esos juegos y caricias
esos sueños que son nuestros.

Cuando llegues muy cansada
tomaré tu frágil cuerpo,
y en mis brazos tu figura
llevaré hasta tu lecho.

Y allí pronto, prenda a prenda.
quedarás ante el espejo,
desnudita y silenciosa
mientras tiemblas de deseo.

Cuando llegues de ese viaje,
de ese mundo de los Elfos,
yo estaré junto a tu lado,
con mi abrazo tan sincero.

Y en el alba siempre tierna
sentirás amor eterno,
la caricia de los rayos
de ese sol que es tan travieso.

Cuando llegues al tranvía
sentirás su traqueteo,
es la vida dulcemente
la que viene hasta tu encuentro.

Y esa vida que es tu vida,
llega en busca de tu anhelo,
en los hombres y las gentes
y en la hoguera de tu fuego.

Cuando llegues a tu mesa
yo estaré junto a tu puesto,
en la foto y el retrato
y también en tu recuerdo.

Seré presto tu latido,
el gemido y el lamento,
que repite que te ama
y lo escuchas en el eco.

Cuando llegues a tu casa
y el cansancio sea un peso,
cerraré tus lindos ojos
con la brisa de mi viento.

Cerraré ya tus pupilas,
dulce niña de mis sueños,
compartiendo tu mirada
y tu cuerpo, que yo quiero.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/11/09

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