Lo absurdo de la vida no es vivirla,
lo absurdo es no saber que estás muriendo,
lo absurdo es aferrarte a los principios
que quedan destruidos por los sueños.
Entonces cuando sientes que no hay nada,
que nada te retiene en este juego,
emprendes una huida hacia adelante
y marchas sin saberlo hasta el infierno.
La eterna marioneta de la vida
te roza con sus alas, en su vuelo,
entonces una lágrima traidora,
te baja por tu cara sin quererlo.
Amaste tantas cosas en la vida,
que evitas recordar esos momentos,
te aislas en tus globos de colores,
y marchas con las nubes hacia el cielo.
Ya sientes los reproches de la carne,
el cuerpo ya te pide su alimento,
el alma soportando las fatigas
camina entre las llamas, por el fuego.
¡Ay triste caminante de la vida!,
payaso y peregrino, si saberlo,
yo sé cuánto has sufrido en las jornadas,
mereces mi sonrisa y mis respetos.
No juzgo tu sonrisa seductora,
tampoco el contenido de tus versos,
aquellos que labraste con paciencia
sufriendo las tormentas y los truenos.
Yo sé que en este absurdo de la vida,
perdiste muchos años de tu tiempo,
sumido entre ilusiones y esperanzas,
siguiendo el aleteo de tu pecho.
¡Ay roto corazón detén tus pasos!
no busques fantasías en lo eterno,
la vida no se compra ni se vende,
se busca cada día entre los besos.
Los besos de lo absurdo de esta vida,
los besos tan buscados entre el cieno,
los besos que se pierden en palabras,
los besos transformados en deseos.
Lo absurdo de la vida no es vivirla,
lo absurdo es comprender que ya estás muerto,
tú vives entre espinas y entre cardos
viviendo en ese absurdo sin saberlo.
Rafael Sánchez Ortega ©
10/09/09
lo absurdo es no saber que estás muriendo,
lo absurdo es aferrarte a los principios
que quedan destruidos por los sueños.
Entonces cuando sientes que no hay nada,
que nada te retiene en este juego,
emprendes una huida hacia adelante
y marchas sin saberlo hasta el infierno.
La eterna marioneta de la vida
te roza con sus alas, en su vuelo,
entonces una lágrima traidora,
te baja por tu cara sin quererlo.
Amaste tantas cosas en la vida,
que evitas recordar esos momentos,
te aislas en tus globos de colores,
y marchas con las nubes hacia el cielo.
Ya sientes los reproches de la carne,
el cuerpo ya te pide su alimento,
el alma soportando las fatigas
camina entre las llamas, por el fuego.
¡Ay triste caminante de la vida!,
payaso y peregrino, si saberlo,
yo sé cuánto has sufrido en las jornadas,
mereces mi sonrisa y mis respetos.
No juzgo tu sonrisa seductora,
tampoco el contenido de tus versos,
aquellos que labraste con paciencia
sufriendo las tormentas y los truenos.
Yo sé que en este absurdo de la vida,
perdiste muchos años de tu tiempo,
sumido entre ilusiones y esperanzas,
siguiendo el aleteo de tu pecho.
¡Ay roto corazón detén tus pasos!
no busques fantasías en lo eterno,
la vida no se compra ni se vende,
se busca cada día entre los besos.
Los besos de lo absurdo de esta vida,
los besos tan buscados entre el cieno,
los besos que se pierden en palabras,
los besos transformados en deseos.
Lo absurdo de la vida no es vivirla,
lo absurdo es comprender que ya estás muerto,
tú vives entre espinas y entre cardos
viviendo en ese absurdo sin saberlo.
Rafael Sánchez Ortega ©
10/09/09

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