Me quedo pensativo entre las sombras
buscando las respuestas de lo eterno,
quizás no lleguen claras las palabras,
aquellas que se vuelven con el eco.
Extrañas fantasías de la noche
envueltas con un halo de misterio,
tal vez entre la luna y las estrellas
se encuentre el contenido de mis sueños.
No pienso en caracolas ni sirenas,
ni en mares tenebrosos y veleros,
quizás no pienso nada en esta noche,
mis ojos muy nublados están ciegos.
¡Aguanta corazón, estás cansado!,
te aguarda el dulce lar, el lindo beso,
allí descansarás del largo viaje
y pronto dormirás en blando lecho.
Recuerda las tormentas del verano,
la lluvia en el zaguán, el fiero viento,
la brisa del nordeste que llegaba,
un pétalo cruzar por el sendero.
Recuerda los momentos de tu vida
aquel lento placer del aguacero,
las gotas que llegaban con su música,
tu cuerpo goteando tan hambriento.
La eterna juventud, obró el milagro,
viviste sin pensar en el invierno,
viviste sin recato, día a día,
buscando corazón, amor sincero.
Ahora yo me encuentro entre las sombras
buscando las respuestas que no tengo,
buscando las palabras tan sencillas
que digan que estoy vivo y no estoy muerto.
¡No temas corazón!, las sombras densas,
nos cubren con pasión y mil deseos,
nos tapan de la luz y la razón,
nos dejan meditando en el silencio.
Por eso aunque te quedes pensativo
tendrás una ilusión, un aire nuevo,
la mano que buscar en esta noche,
y un labio en que dejar tu beso fresco.
Rafael Sánchez Ortega ©
28/07/09
buscando las respuestas de lo eterno,
quizás no lleguen claras las palabras,
aquellas que se vuelven con el eco.
Extrañas fantasías de la noche
envueltas con un halo de misterio,
tal vez entre la luna y las estrellas
se encuentre el contenido de mis sueños.
No pienso en caracolas ni sirenas,
ni en mares tenebrosos y veleros,
quizás no pienso nada en esta noche,
mis ojos muy nublados están ciegos.
¡Aguanta corazón, estás cansado!,
te aguarda el dulce lar, el lindo beso,
allí descansarás del largo viaje
y pronto dormirás en blando lecho.
Recuerda las tormentas del verano,
la lluvia en el zaguán, el fiero viento,
la brisa del nordeste que llegaba,
un pétalo cruzar por el sendero.
Recuerda los momentos de tu vida
aquel lento placer del aguacero,
las gotas que llegaban con su música,
tu cuerpo goteando tan hambriento.
La eterna juventud, obró el milagro,
viviste sin pensar en el invierno,
viviste sin recato, día a día,
buscando corazón, amor sincero.
Ahora yo me encuentro entre las sombras
buscando las respuestas que no tengo,
buscando las palabras tan sencillas
que digan que estoy vivo y no estoy muerto.
¡No temas corazón!, las sombras densas,
nos cubren con pasión y mil deseos,
nos tapan de la luz y la razón,
nos dejan meditando en el silencio.
Por eso aunque te quedes pensativo
tendrás una ilusión, un aire nuevo,
la mano que buscar en esta noche,
y un labio en que dejar tu beso fresco.
Rafael Sánchez Ortega ©
28/07/09

2 comentarios:
Un corazón cansado se llena de sombras al final pesan demasiado y ese cansancio aniquila, los recuerdos por momentos te elevan, pero la caída es espantosa
Un abrazo
Reconozco que es así, tal y como describes Amy.
Un abrazo.
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