
¿Por qué correr por calles y caminos
buscando siempre, sombras y silencios?
¿Por qué buscar respuestas a preguntas
en esas voces que nos deja el eco?
...Me veo allí, inquieto peregrino
con el morral que llevo como lecho,
y estoy mirando fijo el horizonte
para ocultar al sol tantos recuerdos.
Pero las sombras llegan a raudales
mientras tapan las nubes con sus velos,
y yo entonces mantengo la esperanza
de que pronto despierten los luceros.
Yo sé que duerme ya mi fantasía
diluída en el sueño de los necios,
está agotada, triste y muy cansada
tras caminar por valles y senderos.
Yo sé lo absurdo y loco de la vida
y el intentar callar lo que yo siento,
pero no importa nada, ya me marcho,
aunque callando así, todo lo pierdo.
Te pierdo a ti, que fuiste mi navío,
ese bajel de proa hacia los puertos,
el corazón de aquello que latía
y ese fanal prendido a barlovento.
Te pierdo amor y pierdo mis sentidos,
buscando mis respuestas en los vientos,
en esa estrella solitaria y triste
donde comienza al fin, nuestro universo.
Pero al perderte amor, yo pierdo todo,
terminan las sonrisas y los sueños,
se marchan las alegres mariposas,
regresan las heladas y el invierno.
Regresan las tupidas madreselvas
con las llamas ardientes del infierno,
con preguntas y dudas que me hago
sin saber tan siquiera lo que tengo.
Pero nada reclamo y pido amor,
sólo sentir el roce de tu aliento,
sólo saber si vives todavía,
y sólo amarte, aunque me esté muriendo.
Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/09
buscando siempre, sombras y silencios?
¿Por qué buscar respuestas a preguntas
en esas voces que nos deja el eco?
...Me veo allí, inquieto peregrino
con el morral que llevo como lecho,
y estoy mirando fijo el horizonte
para ocultar al sol tantos recuerdos.
Pero las sombras llegan a raudales
mientras tapan las nubes con sus velos,
y yo entonces mantengo la esperanza
de que pronto despierten los luceros.
Yo sé que duerme ya mi fantasía
diluída en el sueño de los necios,
está agotada, triste y muy cansada
tras caminar por valles y senderos.
Yo sé lo absurdo y loco de la vida
y el intentar callar lo que yo siento,
pero no importa nada, ya me marcho,
aunque callando así, todo lo pierdo.
Te pierdo a ti, que fuiste mi navío,
ese bajel de proa hacia los puertos,
el corazón de aquello que latía
y ese fanal prendido a barlovento.
Te pierdo amor y pierdo mis sentidos,
buscando mis respuestas en los vientos,
en esa estrella solitaria y triste
donde comienza al fin, nuestro universo.
Pero al perderte amor, yo pierdo todo,
terminan las sonrisas y los sueños,
se marchan las alegres mariposas,
regresan las heladas y el invierno.
Regresan las tupidas madreselvas
con las llamas ardientes del infierno,
con preguntas y dudas que me hago
sin saber tan siquiera lo que tengo.
Pero nada reclamo y pido amor,
sólo sentir el roce de tu aliento,
sólo saber si vives todavía,
y sólo amarte, aunque me esté muriendo.
Rafael Sánchez Ortega ©
29/06/09

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