
Melodías de silencios
eso buscan mis oídos,
una música sin arpa
sin violines y sin trinos.
Sin pianos que la arropen
con los dedos ateridos,
ni guitarras que la rasguen
en la noche junto al frío.
Sólo quiero melodías
con silencios compartidos,
con la brisa y con el viento
compañeros como amigos.
Soledad es la palabra
la que quiero como abrigo,
soledad con el silencio
que me abrace con sigilo.
Hacen falta melodías
y silencios de los niños,
esas nanas misteriosas,
esos ojos con su brillo.
Esas lágrimas rebeldes
que brotaron cual suspiros,
ese pecho que ahora canta
y acelera sus latidos.
No te quito la palabra
y tu voz ya no es un grito,
solo quiero tu silencio
y tu abrazo con cariño.
Ya no quiero melodías
ni esos cantos tan bonitos
que salían hacia el cielo
de los labios que yo admiro.
Sólo quiero la certeza
de saber que vas conmigo,
que compartes mi silencio
por los siglos de los siglos.
Melodías de silencios
ya sin notas y sonidos,
melodías de tu alma
para un pobre fugitivo.
Para un hombre que te ama
en un sueño renacido,
esperando tu silencio
y contigo compartirlo.
Rafael Sánchez Ortega ©
11/05/09
eso buscan mis oídos,
una música sin arpa
sin violines y sin trinos.
Sin pianos que la arropen
con los dedos ateridos,
ni guitarras que la rasguen
en la noche junto al frío.
Sólo quiero melodías
con silencios compartidos,
con la brisa y con el viento
compañeros como amigos.
Soledad es la palabra
la que quiero como abrigo,
soledad con el silencio
que me abrace con sigilo.
Hacen falta melodías
y silencios de los niños,
esas nanas misteriosas,
esos ojos con su brillo.
Esas lágrimas rebeldes
que brotaron cual suspiros,
ese pecho que ahora canta
y acelera sus latidos.
No te quito la palabra
y tu voz ya no es un grito,
solo quiero tu silencio
y tu abrazo con cariño.
Ya no quiero melodías
ni esos cantos tan bonitos
que salían hacia el cielo
de los labios que yo admiro.
Sólo quiero la certeza
de saber que vas conmigo,
que compartes mi silencio
por los siglos de los siglos.
Melodías de silencios
ya sin notas y sonidos,
melodías de tu alma
para un pobre fugitivo.
Para un hombre que te ama
en un sueño renacido,
esperando tu silencio
y contigo compartirlo.
Rafael Sánchez Ortega ©
11/05/09

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