
Hoy es día de silencio
en que suenan las carracas,
en que salen procesiones
por los pueblos y las plazas.
Cirineos se flagelan
ante el paso de las andas,
y las ropas y capuchas
cubren cuerpos y las caras.
Nazarenos que desfilan
con imágenes sagradas,
con el Cristo y con la Virgen
con sus cirios y las varas.
Atrás suena la saeta
en la voz que grita y clama,
y que pide entre suspiros
el perdón de tantas faltas.
Hoy es día de silencio
del amor y la templanza,
aunque suenen chirimías
entre voces y entre flautas.
Los tambores y cornetas
dejan señas de alabanza,
y mancillan el silencio
con sus notas desgarradas.
Ya los pasos bambolean
al compás de la algazara
y los hombres que los llevan
beben vino mientras cantan.
Hermandades se disputan
esa flor del oro y grana,
ese precio tan sagrado,
de la sangre derramada.
Hoy es dia de silencio,
del amor y la esperanza,
hoy ha muerto el Nazareno
para el bien de nuestras almas.
Y por eso se celebran
procesiones en España,
a lo largo de su tierra,
cual reflejo de esta estampa.
Penitentes con sus cruces
costaleros con su carga;
hay acólitos que llevan
unas velas firmes y altas.
Ya redoblan los tambores
y las voces se desgranan,
con silencio entre las gentes
y una paz que sabe a calma.
Hoy es día de silencio
entre rosas y albahacas,
que se funden con los lirios
y jazmines con las palmas.
Yo quisiera que este día
el silencio no acabara
a pesar de procesiones
y de músicas profanas.
Que llegara a nuestro pecho
ese amor y esa plegaria,
con la lágrima sincera,
del Calvario rescatada.
¡Ay, Séñor no me abandones
y perdóname mis faltas,
por tu Hijo, el Nazareno,
y su sangre derramada!
Hoy es día de silencio
y el amor de Cristo pasa,
y nos deja sus latidos,
entre el canto y la esperanza.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/04/09
en que suenan las carracas,
en que salen procesiones
por los pueblos y las plazas.
Cirineos se flagelan
ante el paso de las andas,
y las ropas y capuchas
cubren cuerpos y las caras.
Nazarenos que desfilan
con imágenes sagradas,
con el Cristo y con la Virgen
con sus cirios y las varas.
Atrás suena la saeta
en la voz que grita y clama,
y que pide entre suspiros
el perdón de tantas faltas.
Hoy es día de silencio
del amor y la templanza,
aunque suenen chirimías
entre voces y entre flautas.
Los tambores y cornetas
dejan señas de alabanza,
y mancillan el silencio
con sus notas desgarradas.
Ya los pasos bambolean
al compás de la algazara
y los hombres que los llevan
beben vino mientras cantan.
Hermandades se disputan
esa flor del oro y grana,
ese precio tan sagrado,
de la sangre derramada.
Hoy es dia de silencio,
del amor y la esperanza,
hoy ha muerto el Nazareno
para el bien de nuestras almas.
Y por eso se celebran
procesiones en España,
a lo largo de su tierra,
cual reflejo de esta estampa.
Penitentes con sus cruces
costaleros con su carga;
hay acólitos que llevan
unas velas firmes y altas.
Ya redoblan los tambores
y las voces se desgranan,
con silencio entre las gentes
y una paz que sabe a calma.
Hoy es día de silencio
entre rosas y albahacas,
que se funden con los lirios
y jazmines con las palmas.
Yo quisiera que este día
el silencio no acabara
a pesar de procesiones
y de músicas profanas.
Que llegara a nuestro pecho
ese amor y esa plegaria,
con la lágrima sincera,
del Calvario rescatada.
¡Ay, Séñor no me abandones
y perdóname mis faltas,
por tu Hijo, el Nazareno,
y su sangre derramada!
Hoy es día de silencio
y el amor de Cristo pasa,
y nos deja sus latidos,
entre el canto y la esperanza.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/04/09

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