lunes, 30 de marzo de 2009

Y SE APAGÓ DE PRONTO TU PALABRA...


Y se apagó de pronto tu palabra
y me quedé mirando aquel vacío.
¡Qué enorme soledad, cuánta tristeza,
sintió mi corazón, quedando herido!.

Y aquella voz perdida en la distancia
la recordó mi corazón de niño,
con un dolor punzante en el costado
que hizo brotar del pecho mi suspiro.

Yo te lloré sin lágrimas traidoras
y el cuerpo fiel, sintió el escalofrío,
de tu partir a tierras sin fronteras,
quedando aquí, sangrando por tu olvido.

No comprendí el motivo de tu marcha
ni ese temblor del labio que yo admiro,
quizás pedía el cielo, sin saberlo
y recibí la lluvia y el granizo.

Y se apagó tu voz muy lentamente,
dejando oscuridad, sin aquel brillo,
de la mirada franca y generosa
que eran la luz del puerto que yo ansío.

La voz de tu mirada con el eco,
el tierno palpitar con tus latidos,
el canto de tus ojos soñadores,
me faltan hoy, mi amor, por eso grito.

Por eso escribo versos desgarrados,
por eso grita el corazón arisco,
ante el dolor y pérdida sufrida
que yo creí me dabas con cariño.

No llores corazón, digo en silencio,
la luz que se apagó, sólo era un cirio;
un viento huracanado la cegó,
dejando la nostalgia en mi destino.

Me queda ese recuerdo tan amado,
con mañanas fumando un cigarrillo,
y aquel café caliente que tomabas
mientras besaba amor, tu pelo lindo.

Me quedan muchos ratos y momentos,
que no podrán los días destruirlos,
serás amor, por mucho que no quieras,
sólo el amor que tanto yo he querido.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/03/09


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