
Llega el viento que rompe sus cadenas,
llega el viento que viene de tu lado,
su caricia recorre mis sentidos
y me envuelve ese viento en un abrazo.
Ese viento que llega de otras tierras,
es el viento nacido en este año,
es aquel que ha rozado tus mejillas
el que puso tu pelo alborotado.
Ese viento ha pasado por tu vida
y quizás a tus labios ha besado,
es el viento que ondea las banderas
el que mueve los trigos de los campos.
Llega el viento caliente del desierto,
llega el viento del sur con gran boato,
su sonido y sus cantos me subyugan
y me llevan al cielo deseado.
En el viento resuenan las canciones
y también otros rezos de los santos,
entonados con voces cadenciosas,
en la jerga y el canto gregoriano.
Este viento recoge en su alegría,
esos aires sublimes del Moncayo,
y los trae a mi lado presuroso
tras rozar en las casas sus tejados.
Llega el viento en invierno con la lluvia,
llega el viento y galerna con su llanto,
con la mar sacudiendo su oleaje,
con la nieve bajando por los campos.
En el viento nos llegan las pasiones,
y nos llegan suspiros muy velados,
donde tiernos amantes se consuelan
se acarician y toman de la mano.
Yo te busco en el viento de este día,
invisible me dejas tu recado,
es un soplo divino que recibo,
y mis ansias de golpe se callaron.
Se callaron llevando mis temores,
al sentir tu mensaje en mi regazo,
al notar ese dulce escalofrío,
ese amor que me dás como regalo.
Con el viento llegaron tus susurros,
con la brisa la luna de aquel mayo,
con el aire vinieron tus suspiros,
con el viento, muy juntos, nos amamos.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/02/09
llega el viento que viene de tu lado,
su caricia recorre mis sentidos
y me envuelve ese viento en un abrazo.
Ese viento que llega de otras tierras,
es el viento nacido en este año,
es aquel que ha rozado tus mejillas
el que puso tu pelo alborotado.
Ese viento ha pasado por tu vida
y quizás a tus labios ha besado,
es el viento que ondea las banderas
el que mueve los trigos de los campos.
Llega el viento caliente del desierto,
llega el viento del sur con gran boato,
su sonido y sus cantos me subyugan
y me llevan al cielo deseado.
En el viento resuenan las canciones
y también otros rezos de los santos,
entonados con voces cadenciosas,
en la jerga y el canto gregoriano.
Este viento recoge en su alegría,
esos aires sublimes del Moncayo,
y los trae a mi lado presuroso
tras rozar en las casas sus tejados.
Llega el viento en invierno con la lluvia,
llega el viento y galerna con su llanto,
con la mar sacudiendo su oleaje,
con la nieve bajando por los campos.
En el viento nos llegan las pasiones,
y nos llegan suspiros muy velados,
donde tiernos amantes se consuelan
se acarician y toman de la mano.
Yo te busco en el viento de este día,
invisible me dejas tu recado,
es un soplo divino que recibo,
y mis ansias de golpe se callaron.
Se callaron llevando mis temores,
al sentir tu mensaje en mi regazo,
al notar ese dulce escalofrío,
ese amor que me dás como regalo.
Con el viento llegaron tus susurros,
con la brisa la luna de aquel mayo,
con el aire vinieron tus suspiros,
con el viento, muy juntos, nos amamos.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/02/09

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