viernes, 6 de febrero de 2009

ESPERO QUE ME GUARDES ESE BESO


Espero que me guardes ese beso,
aquel que prometiste si ganaba,
yo vengo tras la lucha y la pelea
manchado con la sangre derramada.

Espero que me aguardes con cariño,
la tina con el agua preparada,
y quiero despojarme de estas ropas,
que llevan en sus telas telarañas.

Un día yo partí con mi equipaje
buscando con mis sueños en la nada,
buscaba como el joven tembloroso
las huellas de la paz y de la calma.

Y di con muchas gentes impacientes,
y vi las guerras frías y batallas,
los gritos desgarrados de los hombres
los llantos de los niños y las almas.

Entonces yo lloré con esos ojos,
los ojos tan bonitos de sus caras,
las manos, las caricias y los sueños,
los mismos que los hombres maltrataban.

Envuelto yo me vi tras esas dudas,
que dejan en los hombres las piltrafas,
las sobras y carencias de cariño,
las luchas por amores y por patrias.

Las patrias no conocen de fronteras
se forman con la sangre y con las razas,
desde el duro trabajo de la tierra,
con el hombre que cava en sus entrañas.

Por eso yo luché en sus mil combates,
sintiendo de las guerras esas garras,
mirando como mueren los valientes
y viven los cobardes como ratas.

Un día yo bajé de mi caballo,
miré hacia el pasado y la distancia,
me dije que mi guerra no era aquella,
que alguien en su vida me esperaba.

Y he vuelto hasta tu lado nuevamente,
cansado, harapiento y sin soldada,
buscando de tus manos la caricia,
buscando de tu alma la esperanza.

Espero que me aguardes con tu beso,
la rosa de tus labios tan amada,
aquella que recuerdo con cariño
y pido me regales sin tardanza.

Ya sé que soy un loco vagabundo,
un pobre soñador que ayer te amaba,
el mismo que hoy regresa hasta tu lado,
el mismo que te quiere y que te ama.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/02/09

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