
Hoy no quiero escribir palabras tristes
ni empuñar con mis manos los puñales,
prefiero queden mudas las cuartillas,
y esperar a las olas que se callen.
Tenía muchas cosas que decirte,
algunas con latidos puntuales,
y otras con recuerdos de este día,
con risas y con sueños en detalle.
Más dejo que se pase la tormenta,
las nubes y los rayos tropicales,
que vuelvan las alegres mariposas
con lindo colorido por las calles.
Veremos como avanza el duro invierno,
y crecen en el campo los trigales,
y suben las espigas tan doradas,
llevando hacia los cielos su detalle.
Hay nota de nostalgia entre los hombres,
las sombras han cruzado los umbrales,
arrugas en las frentes muy curtidas,
arados en las tierras y en los valles.
Hay hombres que caminan paso a paso,
y otros dan mil pasos demenciales,
no es bueno que corramos tan deprisa
se puede perder mucho y que avasallen.
Se puede caminar a trompicones,
llevar la risa franca y sin avales,
notar la brisa fresca de la noche
sentir el brazo amado por tu talle.
Por eso yo prefiero estar callado,
dejar este cuaderno sin señales,
mirar como se pasa la tormenta
sentir el beso amado que restalle.
Que vibre con deseo y con pasiones,
que goce con tus dedos tan sensuales,
que grite mil gemidos para siempre
y baile junto a ti, su pasacalles.
Rafael Sánchez Ortega ©
12/01/09
ni empuñar con mis manos los puñales,
prefiero queden mudas las cuartillas,
y esperar a las olas que se callen.
Tenía muchas cosas que decirte,
algunas con latidos puntuales,
y otras con recuerdos de este día,
con risas y con sueños en detalle.
Más dejo que se pase la tormenta,
las nubes y los rayos tropicales,
que vuelvan las alegres mariposas
con lindo colorido por las calles.
Veremos como avanza el duro invierno,
y crecen en el campo los trigales,
y suben las espigas tan doradas,
llevando hacia los cielos su detalle.
Hay nota de nostalgia entre los hombres,
las sombras han cruzado los umbrales,
arrugas en las frentes muy curtidas,
arados en las tierras y en los valles.
Hay hombres que caminan paso a paso,
y otros dan mil pasos demenciales,
no es bueno que corramos tan deprisa
se puede perder mucho y que avasallen.
Se puede caminar a trompicones,
llevar la risa franca y sin avales,
notar la brisa fresca de la noche
sentir el brazo amado por tu talle.
Por eso yo prefiero estar callado,
dejar este cuaderno sin señales,
mirar como se pasa la tormenta
sentir el beso amado que restalle.
Que vibre con deseo y con pasiones,
que goce con tus dedos tan sensuales,
que grite mil gemidos para siempre
y baile junto a ti, su pasacalles.
Rafael Sánchez Ortega ©
12/01/09

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