
Devuélveme la brisa de la tarde
y deja que me envuelvan los violines,
yo quiero sofocar tantas pasiones
bailando entre las olas, siendo libre.
Yo quiero libertad para mis pasos,
no quiero ya cadenas invisibles,
ni quiero que me acosen los recuerdos,
de viejas tempestades y arrecifes.
Yo quiero navegar sobre los mares,
romper los altos muros de los diques,
vagar por los océanos sin nombre,
llegar hasta ese mundo donde existes.
No quiero que me arrastren las cadenas
al fondo del abismo donde viven
atados y arrastrados para siempre,
los hombres que persiguen imposibles.
Por eso yo te pido que me dejes
la brisa de tu pelo y de tus ingles,
el viento cantarino de tu boca
el aire de tu cuerpo irresistible.
Con eso yo seré mucho más hombre,
al niño dejaremos en su origen,
soñando con sus versos y poemas
jugando entre sus trenes y railes.
Yo quiero ser la brisa de esta tarde
que llegue hasta tu lado en el salitre,
que bese cada poro de tu cuerpo
que sienta tus suspiros mientras gimes.
Y quiero ser el aire que te acune
el viento que te llegue tan sublime,
el mismo que desnude de su ropa
con dedos fervorosos y febriles.
Devuélveme la brisa de la tarde,
yo quiero con la misma seducirte
y quiero las caricias de ese cuerpo
bailando un dulce baile irrepetible.
Rafael Sánchez Ortega ©
16/01/09
y deja que me envuelvan los violines,
yo quiero sofocar tantas pasiones
bailando entre las olas, siendo libre.
Yo quiero libertad para mis pasos,
no quiero ya cadenas invisibles,
ni quiero que me acosen los recuerdos,
de viejas tempestades y arrecifes.
Yo quiero navegar sobre los mares,
romper los altos muros de los diques,
vagar por los océanos sin nombre,
llegar hasta ese mundo donde existes.
No quiero que me arrastren las cadenas
al fondo del abismo donde viven
atados y arrastrados para siempre,
los hombres que persiguen imposibles.
Por eso yo te pido que me dejes
la brisa de tu pelo y de tus ingles,
el viento cantarino de tu boca
el aire de tu cuerpo irresistible.
Con eso yo seré mucho más hombre,
al niño dejaremos en su origen,
soñando con sus versos y poemas
jugando entre sus trenes y railes.
Yo quiero ser la brisa de esta tarde
que llegue hasta tu lado en el salitre,
que bese cada poro de tu cuerpo
que sienta tus suspiros mientras gimes.
Y quiero ser el aire que te acune
el viento que te llegue tan sublime,
el mismo que desnude de su ropa
con dedos fervorosos y febriles.
Devuélveme la brisa de la tarde,
yo quiero con la misma seducirte
y quiero las caricias de ese cuerpo
bailando un dulce baile irrepetible.
Rafael Sánchez Ortega ©
16/01/09

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