
Detrás del horizonte están tus letras,
están esas palabras silenciosas,
están esos guarismos con tu vida,
están y estás, en ellas, con tus notas.
Están en las alegres golondrinas,
están en las floridas mariposas,
están en los balcones tan bonitos,
están hasta en la lágrima traidora.
Están tus letras tiernas esperando
salir hasta el cuaderno donde posan,
sus rasgos delicados y tan dulces,
los bellos sentimientos que atesoras.
Detrás del horizonte están tus letras,
y esperan la mirada que recoja,
el bello pentagrama del poema,
la música dejada por las olas.
El suave escalofrío de la carne,
el viento huracanado que ahora sopla,
el trueno y la tormenta que ya ruge
la lluvia que del cielo cae y moja.
Están en el rocío de la noche
están en la mañana con la aurora,
están sencillamente en ese cuerpo
que busca paz y un lecho que lo acoja.
Detrás del horizonte están tus letras
escritas con tu mano temblorosa,
la mano de una linda mujercita,
la mano que yo siento y que me toca.
La mano con que escribes a la vida
los versos mas hermosos con tu aroma,
el mismo que penetra por mis venas
el mismo que a mi sangre la acalora.
La sangre que impaciente se rebela
y busca tus latidos presurosa,
queriendo que se mezclen esos gritos
y nazcan de tus manos mil estrofas.
Detrás del horizonte están tus letras
envueltas con tu gracia seductora,
yo marcho hacia ese baile, con las mismas,
sintiendo tu mirada bondadosa.
Sitiendo ese deseo que has dejado,
sintiendo tus caricias y tus bromas,
en ellas el deseo se confunde
haciendo con tus letras bellas rosas.
Haciendo que palpiten las pasiones,
y surjan las miradas tan borrosas,
que junten nuestros cuerpos con un lazo
haciendo se eternicen nuestras horas.
Detrás del horizonte están tus letras,
con ellas tú me dices que me adoras,
con ellas confeccionas las palabras
que duermen en un lecho de caoba.
Rafael Sánchez Ortega ©
20/01/09
están esas palabras silenciosas,
están esos guarismos con tu vida,
están y estás, en ellas, con tus notas.
Están en las alegres golondrinas,
están en las floridas mariposas,
están en los balcones tan bonitos,
están hasta en la lágrima traidora.
Están tus letras tiernas esperando
salir hasta el cuaderno donde posan,
sus rasgos delicados y tan dulces,
los bellos sentimientos que atesoras.
Detrás del horizonte están tus letras,
y esperan la mirada que recoja,
el bello pentagrama del poema,
la música dejada por las olas.
El suave escalofrío de la carne,
el viento huracanado que ahora sopla,
el trueno y la tormenta que ya ruge
la lluvia que del cielo cae y moja.
Están en el rocío de la noche
están en la mañana con la aurora,
están sencillamente en ese cuerpo
que busca paz y un lecho que lo acoja.
Detrás del horizonte están tus letras
escritas con tu mano temblorosa,
la mano de una linda mujercita,
la mano que yo siento y que me toca.
La mano con que escribes a la vida
los versos mas hermosos con tu aroma,
el mismo que penetra por mis venas
el mismo que a mi sangre la acalora.
La sangre que impaciente se rebela
y busca tus latidos presurosa,
queriendo que se mezclen esos gritos
y nazcan de tus manos mil estrofas.
Detrás del horizonte están tus letras
envueltas con tu gracia seductora,
yo marcho hacia ese baile, con las mismas,
sintiendo tu mirada bondadosa.
Sitiendo ese deseo que has dejado,
sintiendo tus caricias y tus bromas,
en ellas el deseo se confunde
haciendo con tus letras bellas rosas.
Haciendo que palpiten las pasiones,
y surjan las miradas tan borrosas,
que junten nuestros cuerpos con un lazo
haciendo se eternicen nuestras horas.
Detrás del horizonte están tus letras,
con ellas tú me dices que me adoras,
con ellas confeccionas las palabras
que duermen en un lecho de caoba.
Rafael Sánchez Ortega ©
20/01/09

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